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No olvides, la felicidad no depende quien eres o de lo que tienes. Solo depende de lo que piensas.
Tradicionalmente, los Ojibwa construían los atrapasueños. Colgado sobre la cabecera de la cama, se usaba como hechizo para proteger a los niños de las pesadillas y de las visiones malignas. Los Ojibwa creían que un atrapasueños filtraba los sueños de las personas, de manera que los buenos sueños pasaban por el centro hacia la persona que duerme mientras que los malos eran capturados por la malla y se desvanecían con el primer rayo de luz del amanecer.